ALMACENES FERROVIARIOS DE SAPUCAI…

Visitarlos es retroceder en el tiempo… una inevitable mezcla de nostalgia y asombro ver las locomotoras en los talleres. Llamado el «Cementerio de trenes», lo que en un tiempo pasado fueron los Almacenes Ferroviarios de Sapucai, cuya construcción data del año 1.894, gracias a un aporte extranjero (Embajada de Japón) y el Centro de Industriales Metalúrgicos (CIME) fue reconstruido y puesto en funcionamiento  gran parte de las maquinarias utilizadas para la reparación de los trenes, además de una notoria mejoría en las instalaciones y su conversión a museo. La nueva ruta y los proyectos trazados en torno al Ferrocarril con miras al desarrollo turístico -principalmente- de la zona, ayudan a la Ciudad de Sapucai  a despertar de un letargo, consecuencia del cese de la actividad ferroviaria, principal fuente de trabajo en aquellos días. Esperemos que estos proyectos lleguen a buen término con el aporte y apoyo  de varias Instituciones Públicas, Empresas Privadas e Instituciones Educativas del país.

Lista para transportarnos a espacios temporales de un país de constante crecimiento y modernidad. Un viaje a través de la historia misma de nuestro pueblo, de esa evolución inexorable de una Nación rebosante de anhelos.


Locomotora. Herrumbre, marca del abandono pasado.


Galpon, taller, donde cada pieza del gran engranaje histórico es reparado.


Camino a Sapucai por Paraguari, con la naturaleza imponente deleitando la vista.


Locomotora, con ansias de relatar las experiencias vividas en las travesías recorridas hace más de un siglo.


Sistema de  desvío de carril, en este lugar estas poleas eran utilizadas para desviar los trenes a ser reparados.


Iglesia de Sapucai, ubicada en una colina con una vista privilegiada, en las cercanías de los talleres.


Acceso a los galpones del taller. Un escenario que conjuga maquinas y naturaleza. Hierro y verde.


Estación de Sapucai, donde persisten seres inanimados a la espera de ese viaje prometido.


Para los ferrocarriles a vapor eran importantes los sistemas de enfriamiento… a la vera de la vía todavía el agua brota a lo alto de un caño…


Locomotora antigua, víctima del paso del tiempo cruel que inevitablemente deja su rastro.


Letrero de la Estación, señal tangible que ubica a cada pasajero inmerso en esta maravillosa travesía.


Estación de Sapucai, que albergó propios y extraños.


Juntos, en solidaridad y dependencia es que ponemos en movimiento la maquinaria, que sin excepción debería ir siempre hacia adelante.


Hierro y naturaleza: los talleres están asentados en la cercanía de un cerro que nos regala una vista privilegiada.


Piezas que nos cuentan la satisfacción del deber cumplido.


La naturaleza y su incansable intento por darle vida a una locomotora.


Guardián del taller.


Listo para surcar de nuevo las vías del País.


Los planos, líneas y curvas que dibujan sueños con la fortuna de verse concretados.


Vila Inglesa, en épocas de auge del ferrocarril, albergaba a los ingenieros y mecánicos ingleses.


Boletos cargados de añoranza


Galpón revitalizado y restaurado.


Una ventana, el escaparate perfecto para aquellos días de intenso apogeo.


Plaza ubicada en el centro de la Ciudad de Sapucai, con el busto del Dr. Juan Manuel Frutos, en las cercanías de los talleres del ferrocarril.


 Muestra de progreso de la época: el sistema de telégrafo se convierte en un sistema de comunicación muy importante para la comunicación en las estaciones.


Mimetización con ese habitad que terminó por convertirse en su hogar.


Luego de la restauración, todas las máquinas están en funcionamiento, recuperando de esta manera parte importante de nuestra historia.


Testigo de muchos viajes de antes, es ahora un atractivo del museo ferroviario.


Piezas a ser reparadas en el galpón principal.


Locomotora N° 151 «Encarnación» en la Estación de Sapucai.


Listas para su funcionamiento: poleas, cilindros, prensas, tornos, etc…


Máscara soldadora, indispensable para esa ardua tarea de unir partes.


En total estado de abandono, en antaño esta villa albergaba a los ingleses que trabajaban en el ferrocarril.


Todo lo necesario para comenzar la tarea… «manos a la obra».


Bulones, engranajes, ruedas, hierro y mucha ingeniería… son necesarios para echar a andar un tren.


Despiadado polvo, cubriéndolo todo sin remordimientos.


Vista de la ruta de regreso hacia Paraguari, con un cielo ofreciendo un magnífico juego de luces


El viejo cartel de la estación, de fondo la Villa Inglesa.


Nuestra enseña tricolor flamea en lo alto de los «Almacenes Ferroviarios de Sapucai».


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